Sí. Tienen miedo de lo que puedan decir. Tienen miedo de su opinión. Y lo más extraño de esta extraña situación es que los usuarios siguen opinando, diciendo, exigiendo, elogiando, reclamando, pidiendo, ofreciendo, recomendando, criticando, hablando y dialogando.
El principal uso de Internet sigue siendo la comunicación. Contamos con una tecnología que nos permite aumentar nuestras capacidades de comunicación como nunca antes experimentamos. En esta interacción los consumidores están hablando de productos y marcas entre sí.
El segundo uso de Internet es la búsqueda de información. Tenemos acceso a una cantidad de datos como nunca antes tuvimos. Información que también es generada por otros usuarios como nosotros. Los consumidores también buscan información en Internet sobre marcas, precios, características de productos, promociones y opiniones de otros consumidores para tomar su gran decisión: la compra.
La comunicación entre una marca y sus consumidores ha sido siempre unidireccional. No había posibilidad de que fuera de otra forma. Hoy la tecnología permite cambiar este modelo tradicional por uno bidireccional. Esto permitiría a las marcas escuchar lo que sus consumidores quieren y responderles de acuerdo a ese deseo. Y además, hacerlo uno a uno.
Sin embargo, en España muy pocos están aprovechando a estas posibilidades. Están presentes en Facebook, Twitter, MySpace y donde haga falta. Pero siguen haciendo broadcasting como en la radio o en la tele. No se animan a dialogar de forma directa con sus consumidores.
Las empresas deben entrar en el diálogo y aceptar las nuevas reglas de juego en pie de igualdad. Es una oportunidad increíble para diferenciarse, para generar valor y, sobre todo, para construir lazos con su público objetivo.