La semana pasada leía a mi admirado Pedro Garcia Cuartango en su columna de El Mundo y en ella hacía una reseña sobre la primera novela ( que no libro) de su compañero Casimiro García-Abadillo, titulada: La trampa.
Casimiro es, para mi, uno de los mejores periodistas de España. Tuve la suerte de trabajar junto a él en el año 1984, en la revista Mercado, que dirigía Alberto Anaut. He seguido su trayectoria desde entonces: primero en el diario económico 5 Días y, como parte del equipo fundacional, en El Mundo, del que es su director adjunto en la actualidad.
Ayer domingo comencé a leer La trampa y me la leí de “un tirón”. Es, por lo tanto, una novela ligera pero muy amena. Toca varios temas de actualidad( secretos de estado, corrupción y política con un asesinato de trasfondo) contados por un periodista y lo hace de manera clara con un estilo directo sin grandes complicaciones. La verdad es que Casimiro escribe como habla: muy claro. Esto, hoy en día, me parece un logro, ya que se le entiende muy bien.
Doy desde este blog mi enhorabuena a Casimiro. Animo a la lectura de esta novela a quien quiera pasar un rato entretenido. El mejor halago que le puedo hacer es que leí el libro en apenas tres horas. Si, además, como él mismo señala, la elaboración de la novela le ha resultado fascinante y le ha distraído durante un tiempo de temas más aburridos, como la economía o la política, me alegro doblemente y en especial por él.
Y para ser sincero, lo único que no me ha gustado es el título. No porque no me guste, sino porque coincide con una novela del mismo nombre escrita por un autor ya consagrado, John Grisham, lo que le resta originalidad.
Alberto Delgado