Fast food, fast news

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Recientemente el diario El Mundo ha cambiado el diseño de su edición digital (no mucho tiempo atrás hizo lo mismo con el papel). Elmundo.es ha sido, y es, uno de los referentes en la prensa digital española. De hecho, hasta hace poco, como acompañaba en su cabecera, era el diario en español más leído. Al mismo tiempo, seguramente, como consecuencia de ese liderazgo, han sido pioneros en innovación, tanto en contenidos como en diseño.

Por tanto, este nuevo cambio en la web del diario que capitanea (con permiso de Marca) Unidad Editorial, sirve como termómetro para sondear la tendencia hacia dónde se dirige el periodismo digital. Varias pistas son evidentes:

1) Lo visual prima sobre el texto. O, lo que es lo mismo, de acuerdo con los manuales tradicionales de periodismo y autoridades en el campo, tendencia hacia el sensacionalismo o amarillismo. La letra queda en un segundo plano y la imagen cobra mayor protagonismo. Hay que captar la atención del lector y el impacto de la fotografía es mucho mayor que el de la palabra. De hecho, se han reducido o eliminado las entradillas.

2) Titulares llamativos y fuente de gran tamaño. Los titulares han de ser igualmente impactantes. Es decir, de nuevo esa tendencia hacia el sensacionalismo. Concentrar en pocas palabras aquello que es esencial, pero que a la vez ha de ser atractivo y llamar la atención para invitar a la lectura, especialmente con la supresión de las entradillas. Unos requisitos que en no pocas ocasiones chocan frontalmente contra la precisión y, por ende, contra la realidad.

3) Selección de la información. Una buena idea es ofrecer al lector una selección de los contenidos destacados del día (incluso de la franja horaria o, en otras palabras, de la dosis prescrita: desayuno, comida y cena). En la vorágine informativa de la era digital, el ciudadano se pierde en una marabunta de noticias que es imposible de asumir. Se olvida tan pronto como se acaba la lectura. No hay tiempo para la digestión (léase, reflexión). En pocas palabras, tan perjudicial es la falta de información como el exceso de ella. Y la sobreinformación es, precisamente, una de las lacras del periodismo actual. La cuestión clave en esta selección destacada del diario es que se haga como servicio público, es decir, pensando en el lector y no en las repercusiones económicas (o clics).

4) Multimedia. Ésta es una tendencia inevitable y positiva que se ha ido perfeccionado con los años y, muy probablemente, aún por explotar. Cada vez son más los contenidos que se acompañan de infografías interactivas, vídeos, cortes de audio, etc. que complementan la información; así como enlaces que permiten seguir ahondando sobre el tema en cuestión. No obstante, cabe reconocer que no siempre esos complementos aportan conocimiento o más datos, sino simple entretenimiento o frivolidades.

5) Secciones. La estructura del diario viene marcada por una disposición de las secciones más rigurosa. La información queda más organizada pero el riesgo ahora radica en la correcta jerarquización (una pequeña dolencia que puede suplirse con una buena selección en los contenidos destacados que hemos mencionado).

6) Publicidad. Es decir, el que paga. La publicidad en ocasiones puede resultar irritante. Demasiado dinámica, molesta en la lectura e incluso puede dificultarla. Las innovaciones (por no decir inventos o ‘probatinas’) en este terreno son incluso mayores que en las de la propia información. Se entremezcla con los contenidos y titulares y anuncios pelean por llevarse al lector.

7) Adaptación a los nuevos dispositivos. De acuerdo con los estudios, cada vez utilizamos los móviles (llamados inteligentes) y las tabletas para navegar por internet y, por supuesto, para informarnos. Así que el diseño, ineludiblemente ha de adecuarse a las nuevas necesidades.

En resumen, este rediseño confirma las directrices marcadas por los últimos años: un exceso de cantidad de contenidos que pelean por hacerse un hueco a base de imágenes y titulares llamativos. Poco texto porque, como ocurre con tantos otros quehaceres de nuestro día a día, estamos inmersos en una dinámica regida por las prisas y la velocidad, sin tiempo para el sosiego y la reflexión. Es una tendencia hacia el fast food: comida rápida para sobrevivir, perder poco tiempo en ingerirla y digerirla como buenamente se pueda. Es ocurre con el paradigma del nuevo periodismo. Sólo queda recordar que a esa fast food también se le llama comida basura (junk food)…

Ignacio   Escrito por Ignacio   |   1 December 2015 0 comentarios
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