Crisis cárnica y comunicación irresponsable

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La alarma generada tras el anuncio de los resultados del estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el consumo de carne roja y su relación con el cáncer, en realidad, no es ninguna sorpresa. No aporta nada nuevo. La alarma radica más bien en los titulares de los medios, del estilo: “La OMS declara cancerígena la carne procesada”. Estos mensajes a golpe de titular, con tendencia hacia el sensacionalismo y repetidos en prensa escrita, digital, radio y televisión, obviamente, invitan al desconcierto. Aunque no son precisos.

Lo que en definitiva pretendía la OMS, aun reconociendo la relación entre el consumo de carne y  el cáncer, era abogar por un consumo moderado de carnes rojas y procesadas. En la propia nota de la OMS en su página web, el doctor Kurt Straif, Jefe del Programa de Monografías del CIIC, reconoce que “para un individuo, el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal por su consumo de carne procesada sigue siendo pequeño, pero este riesgo aumenta con la cantidad de carne consumida”. Es decir, el consumo aumenta el riesgo, por lo que se recomienda controlarlo. Sin más.

Sea como fuere, se ha producido una comunicación irresponsable por parte de los medios (a nivel internacional) y una mala comunicación por parte de la OMS, que no ha sabido transmitir de manera eficiente el mensaje. Ambos factores unidos, han generado una crisis de comunicación que va a afectar, una vez más, de manera muy negativa a la industria cárnica, la cuarta más potente en nuestro país. Evidentemente, no hay que medir un problema de salud pública en términos económicos, pero si se trata de una información imprecisa, cuando menos, se debe actuar con mayor prudencia. La metodología en los medios en estos casos sigue un patrón parecido: lanzar la alarma, especular sobre las posibles consecuencias y, por último, deshacer el mensaje y tratar de devolver la calma a la población (cuando, por supuesto, el daño, la confusión y la desinformación ya se han instalado).

En resumen, en el aspecto comunicativo, como hemos avanzado, encontramos dos errores mayúsculos que ya han comenzado a desencadenar consecuencias. La OMS lanza un comunicado en unos términos demasiado complejos y poco claros. Un mensaje que debería procesar y hacer más accesible no sólo para los medios, sino para que los ciudadanos accedan y comprendan de primera mano. En segundo lugar, los medios seleccionan la parte más alarmista (sensacionalista) del estudio y la utilizan para sus titulares. Se omiten datos que consideran superfluos con lo que la información que recibe el ciudadano es imprecisa y, por ende, desinforma.

¿Consecuencia? Las pérdidas económicas de la industria cárnica y la desconfianza del ciudadano. ¿Solución? Utilizar el sentido común y, como con cualquier otro alimento o producto, hacer un consumo responsable. ¿Conclusión? La información y una comunicación adecuada son fundamentales para el conocimiento.

Ignacio   Escrito por Ignacio   |   28 October 2015 0 comentarios
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